julio 20, 2017


El aire trae consigo una sensación de paz y el humo de mi cigarrillo decora el ambiente. A lo lejos el montón de estrellas se abre infinito ante mis ojos húmedos e hinchados. Doy una calada más profunda hasta rasparme la garganta con el paso del alquitrán y las miles de partículas tóxicas que atraviesan el filtro de mi lucky.

Las voces y risas apenas audibles, intentan atrapar mi atención. Y sólo me quedo viendo a lo lejos, hasta allá donde los cerros se alzan en silencio.
¿Cuántas noches han transcurrido desde la última vez? No lo recuerdo. Millones pueden ser.

Poco a poco voy soltando el humo, que se quedará en mi ropa, en mi cabello. Que se mezclará  con el olor a whiskey y tierra mojada.


Me pregunto como serán las noches en Arabia. 

Clavos de olor.

La música comenzó a sonar con fuerza en mi cabeza, mis dedos tamborileaban la mesa donde descansaba el cenicero y un tarro de cerv...