agosto 16, 2013

Olvido.


Entender y recordar. De eso se trataba el escribir. Encontrar los errores, encontrarme a mí y no olvidar donde quedaron mis pedazos. De eso se trataba y lo olvidé.
Olvidé que las pausas servían para acomodar las ideas y que los puntos suspensivos, no van conmigo. Sobre todo, me olvidé que los finales no siempre llevan a un epílogo. Lo olvidé todo, lo olvidé, lo olvidé.
Y lo olvidé porque, cuando ya no sabía que escribir, me acordé que existes.

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