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Deténgase y escuche: Darkest White de Tristania.




Ya va siendo hora para desechar las comparaciones. Tristania, o mejor dicho, la nueva era de Tristania tiene ya dos discos en su haber. “Rubicon” me agarró con la guardia baja, pues habían pasado muchos años desde la última vez que los escuché. De alguna forma, verlos en vivo antes de probar el disco, amortiguó un poco el golpe. Demurtas, tal vez no tiene una impresionante voz como Vibeke, sin embargo, tiene lo necesario para cargar con el peso de una banda ya consolidada. En aquella ocasión hizo del escenario lo que quiso y cuando un vocalista, te inyecta toda esa energía, es algo que se agradece.

“Rubicon” no es un gran disco, encuentro un sonido nervioso e inseguro. De otra forma no hubieran utilizado a Kjetil Nordus como soporte de Mary. La combinación de las voces me gusta, suenan bien juntos, pero si todo el “Rubicon” hubiera seguido el esquema de la canción “Year of the Rat”, probablemente habría tenido una mejor respuesta.

Darkest White es lo nuevo de la banda y aunque los primeros segundos de “Number” casi me hacen cerrar Spotify, creo que no fue tan malo después de todo. Definitivamente no es y nunca volverá a ser la Tristania del Widows’s Weeds, pero este disco, no le pide nada a ningún otro. Tiene un sonido más elaborado, los guturales de Anders hacen un interesante juego con la voz de Demurtas, además, Kjetil Nordus hace lo que mejor sabe, dejarnos con ganas de más voces graves y soberbias.

Con Darkest White, Tristania apostó al viejo sonido del metal gótico, sin dejar de sonar a nuevo. El bajo de Ole Vistnes tiene fuerza y las guitarras de Anders  y Gyri, aunque no poseen solos impresionantes, crean un perfecto conjunto en todo el álbum. A diferencia del “Rubicon”, aquí no están explotando la voz de Demurtas, lo que hace del Darkest White, un material digerible para diferentes gustos.

Como todo álbum, tiene canciones que te sacan del camino. Tal es el caso de “Diagnosis”, una canción con un sonido similar a su antecesora “Requiem”. Ambas poseen un alargamiento innecesario en algunas estrofas del coro, que te hacen perder el ritmo de la canción. Luego de escuchar Night on Earth, el álbum se recupera de los tropiezos de sus otras canciones.



Quizá juzgué muy pronto el disco, pero al reproducirlo por segunda vez, me doy cuenta que Tristania está sonando fuerte, muy fuerte para que lo escuchen.

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