junio 29, 2013

Bitácora de sueño.



Otra vez no puedo dormir. Tengo la razón clavada entre los ojos, aunque yo diga que no. Si te escribo es porque mis madrugadas están ausentes de ti. También mi vida y mis caídas. Todo es ausencia, si lo vemos desde mi perspectiva.
No quiero que se agoten mis reservas de sueño, a menos que sea para entablar una lucha por la posición de nuestros cuerpos. Aunque si lo pienso de otra forma, ese color té que tienen tus ojos, fácilmente me puede relajar. Entonces me pregunto si me ven a mí o a lo que fui. 

Eres mi amante insomne porque aunque quisiera, no puedo llamarte de otra manera. Vienes y haces de mis noches un tormento. Te acercas un poco y siempre voy a querer más de ti. Te alejas y entonces mis noches son insoportables. Como esta, como las siguientes y las anteriores.

Por tu culpa he corrido un derby desde mi cama y también llegado a la Luna. Porque desde entonces, mis noches me cuentan historias y te inventan en distintas formas. Porque te vuelves el torrente de cafeína, que me recorre el cuerpo durante el día. Entre sueños, me encuentro discutiendo con Neruda porque no puede ser que solo esta noche te pueda escribir versos, si todas mis noches las quiero contigo, porque al menos en las letras hago de ti lo impensable. Y es que ahorita solo busco pretextos, estúpidos, si así lo quieres ver. Pero tengo la habilidad de convertir pretextos en razones.
Otra vez no puedo dormir y la razón, no el pretexto, la tengo clavada entre los ojos. Me estoy cansando del vacío que tiene mi cama.

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