junio 29, 2013

Bitácora de sueño.



Otra vez no puedo dormir. Tengo la razón clavada entre los ojos, aunque yo diga que no. Si te escribo es porque mis madrugadas están ausentes de ti. También mi vida y mis caídas. Todo es ausencia, si lo vemos desde mi perspectiva.
No quiero que se agoten mis reservas de sueño, a menos que sea para entablar una lucha por la posición de nuestros cuerpos. Aunque si lo pienso de otra forma, ese color té que tienen tus ojos, fácilmente me puede relajar. Entonces me pregunto si me ven a mí o a lo que fui. 

Eres mi amante insomne porque aunque quisiera, no puedo llamarte de otra manera. Vienes y haces de mis noches un tormento. Te acercas un poco y siempre voy a querer más de ti. Te alejas y entonces mis noches son insoportables. Como esta, como las siguientes y las anteriores.

Por tu culpa he corrido un derby desde mi cama y también llegado a la Luna. Porque desde entonces, mis noches me cuentan historias y te inventan en distintas formas. Porque te vuelves el torrente de cafeína, que me recorre el cuerpo durante el día. Entre sueños, me encuentro discutiendo con Neruda porque no puede ser que solo esta noche te pueda escribir versos, si todas mis noches las quiero contigo, porque al menos en las letras hago de ti lo impensable. Y es que ahorita solo busco pretextos, estúpidos, si así lo quieres ver. Pero tengo la habilidad de convertir pretextos en razones.
Otra vez no puedo dormir y la razón, no el pretexto, la tengo clavada entre los ojos. Me estoy cansando del vacío que tiene mi cama.

junio 06, 2013

Deténgase y escuche: Darkest White de Tristania.




Ya va siendo hora para desechar las comparaciones. Tristania, o mejor dicho, la nueva era de Tristania tiene ya dos discos en su haber. “Rubicon” me agarró con la guardia baja, pues habían pasado muchos años desde la última vez que los escuché. De alguna forma, verlos en vivo antes de probar el disco, amortiguó un poco el golpe. Demurtas, tal vez no tiene una impresionante voz como Vibeke, sin embargo, tiene lo necesario para cargar con el peso de una banda ya consolidada. En aquella ocasión hizo del escenario lo que quiso y cuando un vocalista, te inyecta toda esa energía, es algo que se agradece.

“Rubicon” no es un gran disco, encuentro un sonido nervioso e inseguro. De otra forma no hubieran utilizado a Kjetil Nordus como soporte de Mary. La combinación de las voces me gusta, suenan bien juntos, pero si todo el “Rubicon” hubiera seguido el esquema de la canción “Year of the Rat”, probablemente habría tenido una mejor respuesta.

Darkest White es lo nuevo de la banda y aunque los primeros segundos de “Number” casi me hacen cerrar Spotify, creo que no fue tan malo después de todo. Definitivamente no es y nunca volverá a ser la Tristania del Widows’s Weeds, pero este disco, no le pide nada a ningún otro. Tiene un sonido más elaborado, los guturales de Anders hacen un interesante juego con la voz de Demurtas, además, Kjetil Nordus hace lo que mejor sabe, dejarnos con ganas de más voces graves y soberbias.

Con Darkest White, Tristania apostó al viejo sonido del metal gótico, sin dejar de sonar a nuevo. El bajo de Ole Vistnes tiene fuerza y las guitarras de Anders  y Gyri, aunque no poseen solos impresionantes, crean un perfecto conjunto en todo el álbum. A diferencia del “Rubicon”, aquí no están explotando la voz de Demurtas, lo que hace del Darkest White, un material digerible para diferentes gustos.

Como todo álbum, tiene canciones que te sacan del camino. Tal es el caso de “Diagnosis”, una canción con un sonido similar a su antecesora “Requiem”. Ambas poseen un alargamiento innecesario en algunas estrofas del coro, que te hacen perder el ritmo de la canción. Luego de escuchar Night on Earth, el álbum se recupera de los tropiezos de sus otras canciones.



Quizá juzgué muy pronto el disco, pero al reproducirlo por segunda vez, me doy cuenta que Tristania está sonando fuerte, muy fuerte para que lo escuchen.

Clavos de olor.