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Los sábados ni las gallinas ponen.

Ayer me desvelé. Pero antes, aclaremos este término en mi vida, pues dormir a las 11:30 p.m. no es meramente un desvelo, sino un acto de rebeldía que los infantes practican los viernes por la noche.
Digo que me desvelé porque desde el Miércoles, mi jefe, decidió que estaría "padre" salir de vacaciones y fue así, como nos vendió una semana libre, que pagaremos con horas extra y sudor. Horas extra que provocaron un caos en mi Universo, pues han pasado meses desde que dejé de levantarme a las cinco de la mañana y mi reloj biológico está batallando para acostumbrarse de nuevo. Por eso digo que me desvelé, eran las 11:30 p.m. y ya me sentía triste y desolada, porque seguro en la mañana no iba a poder levantarme y moriría de sueño a mitad del día. Efectivamente, me quedé dormida, pero como pude llegué a la oficina a tiempo. También compré un latte moka que más bien sabe a leche con azúcar... y ni azúcar tiene.
Desayuné en la oficina, cosa que no me gusta. Acostumbro hacerlo tranquilamente en mi casa mientras leo el periódico. Pero ya no lo leo, me cansé de ver gente muerta en sus páginas, ahora solo resuelvo los crucigramas. Bueno no, siempre los dejo a la mitad.
Esperaba más tragedias ésta mañana, no me gusta quedarme dormida y llegar tarde, me hace hiperventilar igualito que mi amigo, el de la librería. Sin querer todo se calmó. Y es que existe alguien que tiene la capacidad de sacarme una sonrisa aunque sea un mal día, pero no lo sabe. Yo digo que aunque no sabe que existo, ya me ama. Sería lo más normal.
Un día me apretaré el cinturón, caminaré con seguridad y le diré "hola" sin sentir que mis piernas se vuelven de gelantina y mi cabeza una ensalada. También usaré a Morrissey como herramienta de conquista y tal vez, le regale una edición deluxe de su libro favorito. Nunca jamás sabrá como obtuve esa información.. Porquepuessonmissecretosgüey.
Pero hoy, hoy todos mis planes pueden irse a la basura. Yo solo quiero mi cama.


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