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Mostrando entradas de julio, 2012

Someday.

A veces, solo a veces, me entra la necesidad de tomar mi mochila, un poco de ropa y dejar un post-it en el refrigerador. Pero luego recuerdo que tengo que trabajar y me detengo. Entonces se me apachurra el corazón porque quiero hacer tantas cosas y que por falta de tiempo no puedo, porque tengo que pagar facturas, porque el viajar, por ahora es un lujo que no puedo darme.  Pienso en todas esas experiencias vividas fuera de casa, lejos de las personas que ves a diario y con las que compartes tu vida y creo que, aunque me harían falta, estarían cerca de mi aunque yo estuviera lejos. Necesito tiempo para mi, quiero perderme al buscar una dirección, bajarme en la estación equivocada, sentarme en la primer banca que encuentre y maldecir al cielo por ser tan estúpida. Tomar una foto de mis pies en un suelo diferente al que he pisado por años. Quiero tantas cosas que lo único que me queda es trabajar por ellas. .

Los sábados ni las gallinas ponen.

Ayer me desvelé. Pero antes, aclaremos este término en mi vida, pues dormir a las 11:30 p.m. no es meramente un desvelo, sino un acto de rebeldía que los infantes practican los viernes por la noche. Digo que me desvelé porque desde el Miércoles, mi jefe, decidió que estaría "padre" salir de vacaciones y fue así, como nos vendió una semana libre, que pagaremos con horas extra y sudor. Horas extra que provocaron un caos en mi Universo, pues han pasado meses desde que dejé de levantarme a las cinco de la mañana y mi reloj biológico está batallando para acostumbrarse de nuevo. Por eso digo que me desvelé, eran las 11:30 p.m. y ya me sentía triste y desolada, porque seguro en la mañana no iba a poder levantarme y moriría de sueño a mitad del día. Efectivamente, me quedé dormida, pero como pude llegué a la oficina a tiempo. También compré un latte moka que más bien sabe a leche con azúcar... y ni azúcar tiene. Desayuné en la oficina, cosa que no me gusta. Acostumbro hacerlo tranq…