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Viejos y nuevos.

Hoy muchos están pensando en sus propósitos de año nuevo, haciendo listas que seguramente jamás cumplirán. Otros tienen en mente cosas sencillas como conservar su trabajo o terminar de pagar su casa. Yo no. A mi familia tampoco le ha preocupado el preparar la cena. El año se acaba y a nosotros, los que compartimos esta casa, parece valernos madre.

Cuando era más joven y creía que a partir de los dieciocho todo sería fiesta, renegaba porque no hacíamos festejos como mis vecinos, que por la mañana, no era sorprendente verlos tirados en la calle o aún con ganas de más. Luego entendí que no eramos una familia numerosa, la mayoría seguíamos siendo unos niños y los grandes, el único alcohol que consumían era el del noventa y seis, con el que curaban el resultado de nuestras travesuras fallidas. Los festejos de año nuevo empeoraron cuando ya conocía los placeres del alcohol, imaginar que tendría que pasarlo en casa sin poder tomar algo era un poco incomodo, peor era creer que conectándome al mensajero solucionaría todo, pero no había nadie. Era obvio. Imaginaba que todos tenían fiestas reventadas, tipo video de Whisky in the Jar. Por último, decidí abandonar toda relación familiar en año nuevo, con la noche buena bastaba.

Supongo que es algo similar a la vida de matrimonio, de nueve a doce en casa de mis papas y de doce a no importa la hora, en casa de mis suegros, que en este caso vienen a ser mis amigos. Se llama balance y lo he practicado por años. A excepción de este, que lo único que promete es ser otra noche más de jolgorios, es el último fin de semana del año y algo bueno debemos hacer con el.

Yo no tengo propósitos para este 2012, cada que me levanto intento algo nuevo y eso ya es mucho. Tampoco voy a salir de casa con las maletas y pasearme una y otra vez para que haya muchos viajes, porque ni maletas tengo, a ver si me recuerdan el año que entra que debo comprar un par.

Por mi parte, lo único que si deseo es que el próximo año, sean más lectores los que visiten este blog, prometo hacer de este un buen lugar para pasar el rato. Que si no quieren leer libros, me lean a mi. En fin, muchas cosas más. Hoy no haré más remembranzas porque lo más importante ha quedado inmortalizado aquí, antes de que se me olvide.


Feliz 2012
Familia, amigos y lectores.



S.



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