diciembre 27, 2011

El servicio postal a través del tiempo.

Tal vez cuándo leas esto, habrás olvidado ya muchas cosas. De todas esas formas y detalles que haz conocido a través de los años, solo quedan las fotografías y una pequeña parte de un recuerdo a medias.
Hoy es otro cumpleaños más, estoy en la oficina tomando café en el vaso que nos regaló mi abuela hace unas semanas. Lo he calentado ya un par de veces pues hoy el frío está algo intenso. ¿Recuerdas aquel que nos azotó en febrero de 2011? Pues este le anda pisando los talones.

Sigo escuchando la misma música de hace tres años, las mismas canciones que me han roto cientos de veces y con las que más me acuerdo de los que ya no están. He cambiado de marca de cigarrillos, pero ahora por la falta de tiempo tengo que conformarme con fumar Marlboro. Hay una tienda cerca de casa que vende los que me gustan, pero me da flojera caminar hasta allá solo por una cajetilla. A veces hasta prefiero no fumar.

He viajado un poco y conocido mucha gente increíble, “mañana me voy a Europa” digo cada que me despierto, ya sabes, a falta de terapia profesional, dos tres palabras de aliento de uno mismo no hacen daño.
Mis amigos siguen siendo los mismos y espero que lo sean para entonces. Diles lo que ya saben y si en una de esas, metiste las dos, discúlpate. Total no pasa de que te digan que no. Mi Madre está bien, aún le pesan las ausencias igual que a todos, pero ahí sigue. Desvelándose cuándo sabe que voy a regresar a casa, llamándome la atención por mi vida de folclor y haciendo berrinche cada que salgo con la maleta en la espalda. Pero siempre apoyándome para que no me quede con ganas de nada, ya sabes como es.

Llevo mucho tiempo leyendo a Hemingway y aún no termino, es de esos autores que no acabas de digerir y los pones en espera para la próxima ocasión que se te antoje. Bueno tampoco tengo mucho tiempo para leer como antes, las tres horas diarias se han reducido a 4 páginas cada tercer día y se me hacen muchas. Hoy los libros van a ocupando más espacio en la casa que su contenido en mi cabeza.

Simón cada vez está más fuerte, nunca se ha enfermado y come como puerco, defeca de igual forma. Es un buen perro y para ser el primero que he tenido en toda mi vida, no ha sido tan difícil educarlo, eso sí, a los señores del gas no los quiere y cada que van quiere asesinarlos. ¿Ahora que tenemos? ¿Un gato? ¿Cotorros? Siempre he querido tener cotorros pero me da la impresión de que olvidaré alimentarlos, mejor no me arriesgo.

Quizás no entiendas porque decidí escribirte una carta, el hecho es que lo hice. No se por lo que estemos pasando ahora que lees esto, pero es seguro que sea lo que sea, podremos con ello. Nunca te olvides de lo que fuiste, porque no es más que lo que eres ahora. No te hará daño volver la vista hacia atrás para recuperar un poco de lo que dejaste. Si te escribo esto es porque te quiero y porque nada me haría más feliz, que me recordaras dentro de diez años. Ojalá que todo lo que hemos planeado durante todo este camino, este dando frutos y si no, que este texto sea capaz de devolverte eso que te haya quitado las ganas de hacerlo.





Con cariño, tu yo de veinticuatro años.

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