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Cambio integrante de banda de rock por un buen título.


No se, no sé, de repente se me vino la idea a la cabeza. Estaba viendo vídeos de canciones que en algún momento de la adolescencia llenaron mis discos grabados ilegalmente en mi computadora. Vídeos de bandas que seguramente muchas de ellas ya no existen o se cambiaron el nombre o de integrantes. Bandas a las que les perdí el rastro porque solo complementaban esa parte de mi vida. Pero al fin bandas, música.

Siento yo que en el rock, a diferencia de otros géneros, el afecto a una banda, la emoción tan absurda con la que le entregas 45 minutos de tu vida para escuchar un disco, va más allá de la popularidad de la misma. Tiene un algo que sin saber explicar como, te absorbe y no te deja ir hasta que tu quieras. Puede ser la banda más pinche del mundo y sin embargo a ti, una canción o todas, te mueve el interior. Siempre pasa.
Pero es tanto el cariño por cada banda que siempre nos pone a discutir y dar los mejores argumentos del porqué mi grupo es mejor que el de la otra persona, pláticas que concluyen en una sola cosa: Un grupo nuevo por escuchar. 

Los músicos nos entregan lo mejor de si en cada disco, en cada concierto, algunos dejan de hacerlo por amor, al ver las cifras millonarias de su contrato con una disquera importante y es válido. Nosotros como fans tenemos todo el derecho de juzgarlos, de ofenderlos cuándo encontramos una mala producción y de adorarlos cuándo sus canciones nos llegaron directo al alma. Lo que no está bien es que no seamos capaces de dar una oportunidad al cambio, a una posible evolución.
Al igual que en los trabajos, en las bandas nadie tiene su lugar seguro, si no sirves habrá otro que sepa valorar su lugar y tenga ganas de hacer música. Siempre han existido cambios en los integrantes de las bandas, cambios por decisión de esta o de la persona en cuestión.

Muchos hemos endiosado a cada uno de los integrantes y nos hacemos a la idea de que cuándo el o ella dejen ese lugar, la banda se desmorona, cuando en realidad esa banda esta por convertirse en el Universo de alguien a quien no le gustaba con la formación original. Me pasó con Arch Enemy, me resultaban terribles cuándo Johan Liiva era la voz. Ahora es una de mis bandas favoritas gracias a la llegada de Angela Gossow y creo que el hecho de ver a una chica como vocalista de una banda de Death Metal influyó mucho. Ahora es como más común ver a una mujer haciendo guturales, pero siempre tengo muy presente aquella primera vez que escuché "Dehumanization" y aún, después de todos los años que han pasado sigue sorprendiéndome.

La  idea es darle siempre la oportunidad a esa banda, oportunidad que tiene bien merecida por habernos hecho vibrar en cada concierto, con cada disco. Todos tienen derecho a un cambio, a una evolución que puede o no gustarnos, nosotros decidimos si seguimos el camino a su lado o nos quedamos con los buenos recuerdos. Pero nunca debemos intentar quitarles las ganas a quien está por darle una segunda escuchada al grupo que años atrás rechazó, puede que se convierta en el centro de su Universo musical.

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