Ir al contenido principal

Unidad y división.


Ayer tenía muchas ganas de escribir un post, pero no sabía sobre qué, despues pasó lo de la caída de blogger y muchas cosas más. Gracias a una publicación en Facebook que hice anoche, se me ocurrió esto. Algo que es una realidad dentro de la música y no únicamente de un género. Lo que si es un hecho, es que este tipo de debates/discusiones, son muy comunes en el rock (y el metal). 

Mi publicación en Facebook, hablaba del conflicto que tengo con el Rock en español y de cómo muchas bandas, suenan más a SKA que a Rock y eso es justo lo que me desagrada. Jamás hablé de que fuera malo, mucho menos que fuera malinchismo, simplemente creo que aún no escucho a esa banda de rock en español que me llene los oídos de placer. Punto. Por desgracia, hay quienes se lo toman personal y a veces no tiene mucho caso seguir discutiendo, mucho menos si desde un principio no comprendieron la idea.

Llevo años escuchando esta música y ninguna otra me hace sentir ese hormigueo al primer acorde de una guitarra, el escalofrío que te recorre el cuerpo al escuchar esas cuerdas vocales desgarrándose en un grito, la emoción de ver correr al frontman de una banda por todo el escenario, la forma en la que miles de desconocidos unen sus voces en una canción. Creo que eso es algo que sólo te da la música, la música que amas. 

Yo no confío en la gente que dice "Yo escucho de todo" y lo primero que pienso de ellos es qué, aún teniendo la capacidad de decidir lo que se quiere o no, prefieren una totalidad para que no los cuestionen; cuándo muchos otros, esos que verdaderamente aman la música y la defienden; un disco, una canción, una banda, se convierte en todo su universo. Eso solo pasa con la música que amas.

El rock y la música en general ha unido millones de personas alrededor del mundo, pero el querer imponer que banda es buena y cual no, también nos divide. Es como el fútbol y la guerra entre aficiones opuestas. La diferencia es que aquí, la música te elige a ti. Sea heavy, sea rock en español, sea lo que sea, cuándo esa rola te provoca algo, nunca la dejas. Nunca te olvidas de ella. 
  
Adoro el rock (y el metal); así como puedo escuchar una tarde a Foo Fighters, inmediatamente puedo cambiar a Cannibal Corpse, sin que el sentimiento se distorsione. Se que Dream Theater es sinónimo de calidad musical, aunque no me gusten, más no por eso es mejor que las bandas que yo escucho y mucho menos, mis bandas son mejores a las de ustedes. La música va más allá de un solo complicado, de una buena ejecución, de una buena voz, la música es esa parte de ti a la que nombras con una rola de The Strokes, a la que ambientas con Iron Maiden, esa parte que se entristece con una balada de Skid Row, la que cree que tiene el poder con Slayer, la que duerme con Counting Crows. Esa es la música que amas.

El Rock en inglés no te convierte en traidor a la patria, no te vuelve melómano, mucho menos el de los mejores gustos del barrio. Solo aumenta tu biblioteca musical, en la que siempre existirá ese espacio para la música hecha en tu país, en tu idioma, esa música que tarde o temprano te robará el corazón, como a muchos, en su tiempo, se los robó Caifanes, La Castañeda, Santa Sabina, Fobia y muchas, muchas otras bandas más. Es solo cuestión de esperar a que llegue a tu vida y no forzar a tus oídos a querer amar las bandas de moda, las que siempre están en el top, las que el mundo QUIERE que escuches porque esa nunca, será la música que amas. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mañana

Todo fue tan raro. Cuando desperté la cama estaba vacía, había recuerdos por toda la habitación. Las cortinas serpenteaban con las ligeras ráfagas de viento que entraban por mi ventana. Escuchaba claramente el paso de los vehículos, el sonido del ventilador, la radio que solo sintoniza una estación sin ponerse loca. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, no recordaba en que momento me había quedado dormida. La espalda me ardía, el corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su lugar, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Era lunes. Me levanté como pude y me acerqué a la cafetera a servirme una taza, no había nada, lo olvidé anoche. Saqué la bolsa de la alacena y puse a funcionar la máquina. Caminé descalza por toda la casa, sintiendo el frío del suelo, caminaba de un lado a otro sin saber donde detenerme ¿detenerme para qué? Nunca lo supe. Entré en la regadera y abrí la llave del agua fría, me caló todos los hues…

Pequeña libreta roja.

Algún día voy a escribir nuestra historia, para que sepan que la vida es lo mejor que nos puede pasar. 28 de agosto de 2015.
Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

Hoy es el último día que te escribo. Hoy me despido de ti. Hoy dejo de ser la mujer que más te ama para convertirme en la que más te amó. Te escribí esto en el cuaderno que me regalaste y que por años ha guardado todo eso que siento por ti. Lo he escrito ahí para que cuando tenga ganas de buscarte, pueda abrirlo en la página correcta y detenerme antes de cometer una locura.
Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…