mayo 17, 2011

StoneSour.

Escribir la reseña de un álbum no es algo que me guste hacer, prefiero, por mucho, leerlas y cagarme de risa cuándo están escritas con las patas. 
La última que hice fue del disco de Within Temptation "The Unforgiving" y más que reseña, parecía la historia de una fan desesperada (Si no la leyó porque estaba muy ocupado, haga click aquí). Sin embargo, a veces pasan cosas, detalles mínimos que te hacen ir a preprar café, sentarte y poner manos en el teclado.

Ayer fue el primer aniversario luctuoso de Ronnie James Dio, razón por la cual escribiría algo a forma de tributo por todos esos momentos tan bonitos que tuve con su música, pero a la hora de buscar material, algo pasó: Descubrí a Stone Sour. Al poco rato ya estaba escuchando su último disco "Audio Secrecy" y leyendo acerca de ellos. 

La banda fue formada en 1992 por Corey Taylor (Slipknot) y Joel Eckman. A la alineación se le agregó James Root también de Slipknot. Su primer material saldría hasta 2002, el homónimo "Stone Sour". Teniendo a Corey como vocalista lo primero en que cualquiera pensaría es: Otra banda como Slipknot Pero no hay similitud, y tal vez, eso es lo que más me gustó de Stone Sour, que no tiene nada que ver con su banda hermana.
Taylor es una de las voces más conocidas del metal, también una de las mejores (a mí gusto) y escucharlo con Stone Sour, es un placer que todos deberían darse una vez a la semana.

(Audio Secrecy, chulada)

Audio Secrecy tiene todo lo que se pide en un álbum de rock, potencia, orgasmos, buenas letras, orgasmos mariconadas, orgasmos, headbanguer, air guitar y ¿ya dije orgasmos?. El disco empieza con una bonita melodía de piano, melodía que en el momento más hormonal si te saca dos o tres lágrimas, para luego seguir con la primera de varias rolas que te harán mover la cabeza hasta provocarte una tortícolis aguda. 

Dying, es una de mis favoritas hasta ahora, una canción que te atrapa desde el primer segundo. Cosa que sucede muy a menudo cuándo se utilizan guitarras acústicas desde el principio. La rola tiene un tinte progresivo, va creciendo poco a poco hasta culminar en una batería muy cargada y una voz, que te eriza la piel. Además de que la letra, la sitúa en mi sección favorita: Las rompemadres. Tortura y placer musical a la vez.

El álbum cuenta con catorce temas en su versión original y diecisiete en la DeLuxe (Más un bonito DVD de la grabación y momentos padres), sin duda un disco que merece estar en la colección de todo aquel que gusta de la buena música. A un día de iniciar una bonita relación con Stone Sour, ya siento que los amo. Gracias a Dio.

mayo 13, 2011

Unidad y división.


Ayer tenía muchas ganas de escribir un post, pero no sabía sobre qué, despues pasó lo de la caída de blogger y muchas cosas más. Gracias a una publicación en Facebook que hice anoche, se me ocurrió esto. Algo que es una realidad dentro de la música y no únicamente de un género. Lo que si es un hecho, es que este tipo de debates/discusiones, son muy comunes en el rock (y el metal). 

Mi publicación en Facebook, hablaba del conflicto que tengo con el Rock en español y de cómo muchas bandas, suenan más a SKA que a Rock y eso es justo lo que me desagrada. Jamás hablé de que fuera malo, mucho menos que fuera malinchismo, simplemente creo que aún no escucho a esa banda de rock en español que me llene los oídos de placer. Punto. Por desgracia, hay quienes se lo toman personal y a veces no tiene mucho caso seguir discutiendo, mucho menos si desde un principio no comprendieron la idea.

Llevo años escuchando esta música y ninguna otra me hace sentir ese hormigueo al primer acorde de una guitarra, el escalofrío que te recorre el cuerpo al escuchar esas cuerdas vocales desgarrándose en un grito, la emoción de ver correr al frontman de una banda por todo el escenario, la forma en la que miles de desconocidos unen sus voces en una canción. Creo que eso es algo que sólo te da la música, la música que amas. 

Yo no confío en la gente que dice "Yo escucho de todo" y lo primero que pienso de ellos es qué, aún teniendo la capacidad de decidir lo que se quiere o no, prefieren una totalidad para que no los cuestionen; cuándo muchos otros, esos que verdaderamente aman la música y la defienden; un disco, una canción, una banda, se convierte en todo su universo. Eso solo pasa con la música que amas.

El rock y la música en general ha unido millones de personas alrededor del mundo, pero el querer imponer que banda es buena y cual no, también nos divide. Es como el fútbol y la guerra entre aficiones opuestas. La diferencia es que aquí, la música te elige a ti. Sea heavy, sea rock en español, sea lo que sea, cuándo esa rola te provoca algo, nunca la dejas. Nunca te olvidas de ella. 
  
Adoro el rock (y el metal); así como puedo escuchar una tarde a Foo Fighters, inmediatamente puedo cambiar a Cannibal Corpse, sin que el sentimiento se distorsione. Se que Dream Theater es sinónimo de calidad musical, aunque no me gusten, más no por eso es mejor que las bandas que yo escucho y mucho menos, mis bandas son mejores a las de ustedes. La música va más allá de un solo complicado, de una buena ejecución, de una buena voz, la música es esa parte de ti a la que nombras con una rola de The Strokes, a la que ambientas con Iron Maiden, esa parte que se entristece con una balada de Skid Row, la que cree que tiene el poder con Slayer, la que duerme con Counting Crows. Esa es la música que amas.

El Rock en inglés no te convierte en traidor a la patria, no te vuelve melómano, mucho menos el de los mejores gustos del barrio. Solo aumenta tu biblioteca musical, en la que siempre existirá ese espacio para la música hecha en tu país, en tu idioma, esa música que tarde o temprano te robará el corazón, como a muchos, en su tiempo, se los robó Caifanes, La Castañeda, Santa Sabina, Fobia y muchas, muchas otras bandas más. Es solo cuestión de esperar a que llegue a tu vida y no forzar a tus oídos a querer amar las bandas de moda, las que siempre están en el top, las que el mundo QUIERE que escuches porque esa nunca, será la música que amas. 


Clavos de olor.

La música comenzó a sonar con fuerza en mi cabeza, mis dedos tamborileaban la mesa donde descansaba el cenicero y un tarro de cerv...