enero 03, 2011

Conceptos básicos.

Ya antes había compartido con quienes en ese entonces leían este culo de blog, mi amor por el cajero de Bancomer (pueden leerlo aquí). Hoy precisamente tengo que ir al banco y sin entender aún el por qué, me acordé de esa pasada escena. Lo volví a ver hace unos quince días, sigue tan guapo cómo aquella vez, con menos cabello por culpa de un corte barato y con su cara de mamón, tan característica. Es cierto que me enamoro hasta de los árboles, eso no es ningún secreto, pero él comparte con Kerry King el lugar del "amor platónico". Hasta me sentí quinceañera.

A mí eso de escribir sobre amor, me provoca una profunda hueva, hueva que prefiero sentir por culpa de una mala película o una pésima canción (de esas que ustedes escuchan). Todos tienen su concepto -la mayoría muy vacío- de amor y el mío, no es mejor que el de ustedes. Para mí el amor es cómo la sensación que tienes después de ir al baño, cuándo se te eriza la piel por haber visto a James Hetfield, esa lágrima que extrañamente recorrió tu cara al terminar el primer libro de Andrés Pascual o la despedida definitiva de quién estuvo a tu lado 23 años. Pero tal vez tengan razón esas personas que me dijeron que no tenía idea de lo que eso significaba. Habrá que darles un reconocimiento por su sabiduría sentido común.

Sin embargo, esas personas que me dijeron lo poco que sé al respecto, son las mismas que lanzan un "Te amo" a 3 semanas de relación. Relaciones que por lo general les duran cuatro meses máximo y que en las próximas harán uso del mismo modus operandi. Que hueva.
En mi caso sólo existen dos personas importantes; el primer amor que dicen nunca se olvida y ese otro, que al parecer fue el más grande. Para el primero dejo que Pablo Neruda hable por mí con su ya por demás usado: Puedo escribir los versos más tristes ésta noche. Y así era, guardo celosamente todo lo que le escribí. Sin repetírselo a nadie más.

Para el segundo, dónde me sobra el agradecimiento y me falta el valor. Las palabras son el excedente de agua que provoca inundaciones en mis cuentos. Tengo una amiga, quizá la única que sabe realmente todo lo acontecido y a la que le dije cuales eran mis alcances. Me pregunto si al leer esto, pueda recordarlo. Yo aún siento que fue ayer.

La realidad es que yo sólo estoy escribiendo por escribir y no sé si con esto pueda llegar a algún lado, culpo al cajero de Bancomer por darle vida a este post, a Kerry King por que aún no sabe que soy el amor de su vida y por último a Xavier Velasco (en compañía de Revista Lee+ y Gandhi) que en su nuevo libro "Puedo explicarlo todo" que aún no tengo y que pueden regalarme si es verdad que tienen un gran corazón, nos comparte esto:




Francamente, sólo busqué un pretexto para poner esto en mi blog.

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