enero 24, 2011

Diarios escatológicos.

Estoy hecha mierda, no sólo por el alcohol y los desvelos. No se trata de algo físico. Estoy hecha mierda emocionalmente, incluso podría hablar con el Dalai Lama y no sentir una pizca de paz o alivio. No sólo estoy hecha mierda, sino que tengo (como dice en la novela de Richard Cox "El experimento Nobel”) niveles épicos de estupidez. Si quisiera describirme ante el mundo, utilizaría esas palabras sin temor a ser demandada por derechos de autor.

Me asquea, de una forma casi inhumana, ver lo patético que puede llegar a ser una persona con líos emocionales tan comunes, tan inmaduros y en cierto modo, estúpidos. Pendejadas, pues. Sin embargo, aunque el daño sea mínimo se convierte en un tumor sin diagnóstico, no sabes hasta que punto vas a poder vivir con él. Es cómo cuándo guardas una fotografía que ya no puedes ver sin sentir “algo”. Sabes que existe, sabes que aunque está en el fondo del último cajón del buró, sigue provocándote lo mismo. Sabes que no importa que físicamente te deshagas de ella, la imagen está y no irá a ningún lado.

Hay un millón de formas para ejemplificar esto, en mí y en otras miles de personas. Hay un millón de formas de encontrar el resultado a la ecuación y aún así, nos parece complicado. Terriblemente complicado. Más complicado que entender la forma en que trabaja un acelerador de partículas.
Estoy hecha mierda, estoy cansada, estoy en un punto en el que me pregunto todos los días al despertar ¿De verdad tiene sentido? Y sin embargo, parece que a esa ola de sensaciones le gusta salir en mis momentos más vulnerables. El día festivo de mis demonios.

Soy cómo un automóvil parado a mitad de la carretera, en un cruce de caminos y con las intermitentes encendidas. Sin encontrar el punto exacto de su ubicación en el mapa. Sin nadie a su alcance a quién poder preguntar. Sin encontrar ese anhelado punto de referencia.

Me llevará tiempo abandonar mi estado escatológico actual, más aún estando conciente de los alcances que tiene, alcances que yo misma he permitido y que desde un principio, no estuvieron bien. Una felación para mi realidad. Me llevará tiempo detener la mancha voraz que surgió desde hace mucho, que se cree incontrolable. Me llevará muchísimo tiempo, me puede esperar en el sofá leyendo el periódico. Sin entrar en desesperación. Sabe que llegaré.

enero 19, 2011

Sala de espera.



Im going to take my time i have all the time in the world to make you mine it is written in the stars above...

enero 03, 2011

Conceptos básicos.

Ya antes había compartido con quienes en ese entonces leían este culo de blog, mi amor por el cajero de Bancomer (pueden leerlo aquí). Hoy precisamente tengo que ir al banco y sin entender aún el por qué, me acordé de esa pasada escena. Lo volví a ver hace unos quince días, sigue tan guapo cómo aquella vez, con menos cabello por culpa de un corte barato y con su cara de mamón, tan característica. Es cierto que me enamoro hasta de los árboles, eso no es ningún secreto, pero él comparte con Kerry King el lugar del "amor platónico". Hasta me sentí quinceañera.

A mí eso de escribir sobre amor, me provoca una profunda hueva, hueva que prefiero sentir por culpa de una mala película o una pésima canción (de esas que ustedes escuchan). Todos tienen su concepto -la mayoría muy vacío- de amor y el mío, no es mejor que el de ustedes. Para mí el amor es cómo la sensación que tienes después de ir al baño, cuándo se te eriza la piel por haber visto a James Hetfield, esa lágrima que extrañamente recorrió tu cara al terminar el primer libro de Andrés Pascual o la despedida definitiva de quién estuvo a tu lado 23 años. Pero tal vez tengan razón esas personas que me dijeron que no tenía idea de lo que eso significaba. Habrá que darles un reconocimiento por su sabiduría sentido común.

Sin embargo, esas personas que me dijeron lo poco que sé al respecto, son las mismas que lanzan un "Te amo" a 3 semanas de relación. Relaciones que por lo general les duran cuatro meses máximo y que en las próximas harán uso del mismo modus operandi. Que hueva.
En mi caso sólo existen dos personas importantes; el primer amor que dicen nunca se olvida y ese otro, que al parecer fue el más grande. Para el primero dejo que Pablo Neruda hable por mí con su ya por demás usado: Puedo escribir los versos más tristes ésta noche. Y así era, guardo celosamente todo lo que le escribí. Sin repetírselo a nadie más.

Para el segundo, dónde me sobra el agradecimiento y me falta el valor. Las palabras son el excedente de agua que provoca inundaciones en mis cuentos. Tengo una amiga, quizá la única que sabe realmente todo lo acontecido y a la que le dije cuales eran mis alcances. Me pregunto si al leer esto, pueda recordarlo. Yo aún siento que fue ayer.

La realidad es que yo sólo estoy escribiendo por escribir y no sé si con esto pueda llegar a algún lado, culpo al cajero de Bancomer por darle vida a este post, a Kerry King por que aún no sabe que soy el amor de su vida y por último a Xavier Velasco (en compañía de Revista Lee+ y Gandhi) que en su nuevo libro "Puedo explicarlo todo" que aún no tengo y que pueden regalarme si es verdad que tienen un gran corazón, nos comparte esto:




Francamente, sólo busqué un pretexto para poner esto en mi blog.

Clavos de olor.