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Él.

No sé cómo es la muerte, nunca la he tenido cerca. Una vez, murió alguién y yo era muy joven para entenderlo. No sé que decir cuándo alguién muere, me resulta hipócrita decirle 'lo siento', pero sería descortez quedarme callada. No lo había pensado hasta ahora, hasta que él está muy enfermo.
Todos hemos tenido un contador de historias, él tiene la habilidad de recordar cada detalle, cada paso que dió, cada nombre y cada rostro. Él habría sido un gran escritor, si la vida le hubiera dado la oportunidad.
Él me enseñó el primer acorde de guitarra, él lo inventó me dijo. También pudo ser un gran compositor. Él, él estaba enamorado de Sofia Loren. Él puede decifrar cualquier acertijo. Armar cualquier rompecabezas. Él puede, si se lo propone, reparar un cohete. Fácilmente, él podría construir una máquina del tiempo.
Él siempre se vió cobijado por las estrellas y me invitaba a verlas en las noches de verano, en el techo de la casa. Cuando nací, él no sabía pronunciar mi nombre. Ahora lo ha dicho más veces, de las que se pueden contar. A él le gusta cantar, también habría sido un gran cantante. Un romántico de los que llegan al balcón con una rosa en la mano. Él me enseñó a jugar a las cartas y en dominó, es invencible. Me contaron que él, también fué experto en billar.
Él siempre tiene la razón, sabe que la tiene. Él es un dragón, que siempre ha protegido su castillo y a las doncellas que lo habitan. Una vez lo ví llorar, la primera vez en casi 20 años. Él me enseñó muchas cosas, esas cosas que ahora están aquí, por que no me atrevo a enseñarselo, por que no hace falta. Por que él es un sabio, un adivino, él es tantas cosas. Él es cómo mi Padre, él es mi Padre...

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Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

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Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…