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Una historia sin valor.

No me gusta comprar libros nuevos (no quiere decir que no lo haga), pero cuándo hablo de libros nuevos me refiero a los que tienen el plástico protector, esos que están recién salidos de las cajas y se exhiben en algún estante de Gandhi, esos libros que esperan ser leídos por primera vez desde que salieran de la imprenta.
Me gusta el olor a viejo en cada página, ese amarillento color que toman las hojas con el paso del tiempo y la historia detrás del libro.

A principios de este año, conocí a Eric Von Däniken, un investigador loco que cree firmemente que muchas de las edificiaciones de grandes culturas antigüas tienen una conexión más allá de la humana, algo interestelar digamos. Puede ser real o ficción, el lector lo decide. "Recuerdos del futuro" y "Regreso a las estrellas" fueron ejemplares que conseguí en una tienda de libros usados, que ahora por la construcción de la "Magno Plaza" ya no existe y si fueron reubicados, no tengo idea donde. Ambos libros están firmados al principio y al final, es una bonita firma pero está lejos de pertenecer al autor. Era la firma de su primer propietario.
 Es estúpido pero agradable imaginar las sensaciones que pudo tener la persona que tuvo el libro antes de mí, si era o no un erudito, tal vez era un vago como yo que gustaba de leer en el transporte público, eso no lo sé. Por lo menos me da de que escribir en mi blog.

Algún ecologista estaría de acuerdo que, al comprar libros usados podemos disminuir la tala de árboles para la fabricación del papel, pero sabemos que no todos los títulos están a nuestra disposición. El uso de ebooks, también es otra opción, pero es más fácil que te roben tu Sony Reader y/o iPad (que además esta última es carísima, a mi ver) a un libro de 300 páginas. Aceptemoslo, un delincuente lo último que quiere es leer un libro. Ahora imaginen si este fuera de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, como no dar "un grito desesperado" je.

Los libros usados también tienen un lado "malo", considero que es algo similar a la compra de piratería. El libro usado que por lo general lo venden muy por debajo de su valor real ("La insoportable levedad del ser" me costó $70), es un ingreso que va a parar directamente a los bolsillos del dueño del negocio, en cambio el valor del libro nuevo, llega a manos de sus escritores y editores, en caso de que estén muertos... a quién tengan que llegar.
Y al final, lo importante es el contenido. El valor es algo que nosotros le damos después de la lectura, un buen libro es aquel que no solo te deja una buena historia, sino una perspectiva diferente de como ver las cosas y... Buena ortografía.

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