junio 12, 2010

¡Quiero otro alcohol y más rock n' roll!

Me sorprenden muchas cosas del cuerpo humano, es tan impredecible y tan complicado qué por eso no estudié medicina, quienes me conocen jamás podrían creer qué por mi mente de 17 años -en aquel tiempo, claro- pasó la idea de refundirme... ¿cuántos años son? ¿ocho? ¿mil?  bueno, los muchos años que quiera que sean en una facultad, aprendiendo cómo atender a los enfermos de malaria en África.

Afortunadame tomé la que ha sido la mejor desición de mi vida -hasta ahora- y opté por otra cosa que no tuviera nada que ver con enfermedades y curas, órganos y sangre, medicamentos y drogadicción, por aquello de que pudiera ser tentada por el Diablo e intentara hacer mi vida menos miserable a base de medicamentos preescritos por algún colega sin ética.

Regresando al cuerpo humano, por más que le doy vueltas al asunto y lo analizo no me explico cómo es capaz de soportar cantidades industriales de porquería, en presentación de botellas y latas menores de un litro con un contenido de 6° de alcohol, no-lo-en-tien-do.
Así cómo tampoco entiendo molestias musculares y achaques, post-peda. Qué seguramente tuvieron origen por algún arranque y/o trastorno nervioso, vaya a usted a saber el por qué (Aunque tengo mis sospechas).

Intenté desintoxicarme evitando la tentación por una semana según yo, pero sin éxito pues aunque de ése six comprado más por capricho qué por gusto, sólo una lata fué la que degusté por qué ya tenía/quería irme a mi casa. Lo qué en resumen, se considera un tropiezo en mi proceso de rehabilitación temporal.

La ventaja -según mi entendimiento- de todo ésto, radica en qué al parecer no estoy ni a la mitad de entrar en la etapa de alcohólica y con esto no quiero negar qué tenga un problema, bueno de hecho si estoy en negación por que es obvio que los del problema son ustedes por que cuestionan mi manera de beber y no yo, que acepto que me encanta la cerveza y el whiskey de Tennessee.

Aunque debería empezar por poner límites a mis gustos, no es de gente bien dormir en cómodos sillones de algún bar en dónde nunca habías estado, eso sin contar los otros muchos detalles que a pesar de la ingesta excesiva de alcohol qué -creeanme- aún circula por mi sangre, recuerdo cómo si hubiera sido hace 3 semanas.

 Ahora si me disculpan, voy a tomar un baño por qué según tengo entendido, es sábado socialité de tragos coquetos y esos, no me los pierdo. Con la violencia tan común en éstos tiempos nunca se sabe cuándo pueda ser el último trago.

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