febrero 28, 2010

Bajo los reflectores.

Supongo que el día que decidí crear éste blog fué por qué sentía la necesidad de escribir relatos sobre mi aburrida y para nada interesante vida, pero si pienso detenidamente las cosas sólo se me ocurre qué no tenía nada mejor que hacer cuándo lo traje al mundo.
En fin, esas historias ya no conmueven, aceptemoslo para nadie (Ni para mí) es importante una explicación sobre el motivo de vida de ciertas cosas que jamás van a ser útiles.
Pero he de aceptar que ahora la falta de tiempo me hace extrañar cuándo posteaba con frecuencia (Hubo un tiempo que sí)  y es precisamente eso lo que me trae hasta aquí éste día; bueno eso y el hecho de que Twitter está como qué muy nena y no tengo otro lugar mejor para empezar con mis quejas.

La gran mayoría de la gente se queja por que no tiene trabajo y ¿saben que es peor? tener trabajo y quejarte de él, esa es mi historia. No odio mi trabajo, al contrario le estoy tomando cariño y -me da asco decirlo- me dió la oportunidad de conocer gente ahí muy agradable que quizá en otras circunstancias, jamás me hubiera atrevido siquiera a dirigirles la palabra. Pero lo malo viene cada mañana, despertar a las 5 am y ver (sobre todo los fines de semana) gente pasando en sus autos aun con cerveza en mano y siendo felices, a veces suelen deprimirme y me hace querer matarlos, envidia me da.

Las satisfacciones llegan los jueves por que la cartera aumenta su volumen y te sientes con el poder de conquistar el mundo pero nunca es suficiente. Cómo les digo no odio mi trabajo y así como hay quienes qué realmente son pocos los qué me caen bien, la mayoria normalmente aumenta mi odio por la humanidad.
No saben lo frustrante y terrible que es pasar todo el día trabajando al ritmo de Arjona, Maná y los aullidos de las demas oficinistas que se vuelven locas por ellos. A veces siento la necesidad de arrancarme las orejas para despues pegarlas con resistol 5000 pero eso sólo pasa en las películas.
Pero debido a que ahora pertenesco al mundo laboral, tengo dinero para pagar muchas cosas como conciertos, para ejemplo relataré el del pasado viernes.

Cómo paso las horas encerrada en una pequeña oficinita nunca me entero de nada, pero mamá como buena y comprensiva qué es, me informa de lo que probablemente pueda llegar a  interesarme. En éste caso el "Corona Music Fest" una fresada del tamaño del TSM.
Fobia, Jaguares y Zoé juntos en un mismo escenario alimentando los oídos de muchos jovenzuelos que quieren sentirse rudos por que van a conciertos masivos. Para nada fué dificil llegar hasta las primeras filas, no hubo siquiera necesidad de formarse para entrar al estadio yo lo siento por los que si se formaron, pero en ésta vida -mucho menos en conciertos- no se llega hasta adelante de manera legal y ordenada. Confieso que no le preste mucha atención al evento, me preocupaba más por qué no me quitaran la mitad de mi cabello.

Pero si he de decir qué aunque estuvo bien (ojo, sólo bien... No fué la gran cosa) les faltó muchisimo, para empezar nada tenía que hacer Jaguares como "telonero" -digamoslo así- de Zoé, se supone que en la música también hay jerarquías y por mucho la formación hubiera sido: 1. Zoé. 2. Fobia. 3. Jaguares. No tengo nada contra Zoé, de hecho me gustan un poco... Pero no mamen.
Otra de las grandes cosas, ¿que hace una sala VIP en un concierto?. Se supone que en eventos de ese tamaño (Había chingos de gente) se va al desmadre, no a sentarse como señoritas en sillitas altas y disfrutar del concierto a una distancia de 50 metros ¿de que se trata entonces?, en ese caso me compro un DVD de algún concierto y lo veo en mi casa para estar comoda.

Las envidias también están bárbaras, pobre de la chica que subió a abrazar a Leonardo, de zorra y puta no la bajaron los demás fans que no tuvieron los huevos suficientes para hacer lo que ella. Ya ni en los conciertos se puede ser civilizado, ja. Hasta lo chicos que salieron en las pantallas contando "Su momento Corona" no se salvaron de las venenosas lenguas.

Lo qué si estuvo bastante bien, fueron las cervezas. Precios razonables y te daban cacahuatitos, pero insisto en que esas cervezas algo tenían por que despues del quinto vaso ya no sabía exactamente que era lo que estaba haciendo, espero que nada malo. Culparé a las cervezas que consumí antes de llegar al lugar y viviré tranquila con esa duda permanente.
A pesar de todo y la freseés que se vive en cuánto a conciertos, ojalá sigan haciendo más de éstos eventos que les dejan mucho billete a los empresarios y a nosotros, una cruda de dos días (Les juro que todavía no se me puede quitar y ya es domingo) y la ropa muy sucia.

febrero 08, 2010

¿Y ahora qué?

He decidido qué lo mejor para mi salud mental es adoptar una postura de completa indiferencia hacia las cosas que le pasan a mi entorno, ¿por qué? por que aunque me queje y mande un mail con quién sabe cuántas gentes a favor, nada cambiará.

Me causa una gracia infinita la gente que se queja de Calderón, esa misma gente que le dió su voto en el 2006. Saben qué? yo no me quejo y no lo hago por que no me tome siquiera la molestia de ir a votar, simplemente por qué sabía que votara por quién votara nada iba a cambiar. Así como con Calderón, anteriormente nos quejamos de Fox, de Zedillo, de Gortari ni se diga y me puedo de ir de presidente en presidente hasta llegar a Don Porfi. Siempre es lo mismo y así será hasta que nosotros mismos nos pongamos las pilas.

No necesariamente tienen la culpa los servidores publicos, sino nosotros mismos que no somos capaces de proveer a las futuras generaciones de una buena educación.  Estamos tan metidos en un mundo de superficialidad y ambición de ser el mejor en lo peor, qué la verdad ese es el principio de todo mal que aqueja a nuestra sociedad.

Imaginen el valor que tiene la protesta de alguién que no es capaz de conservar un trabajo por 3 días por pinche huevón y comparenlo con la protesta de quién se ha partido el lomo para llegar hasta dónde está. Mucha gente me pregunta qué por que detesto a las personas, no las detesto por qué sí aunque aparente lo contrario. La verdad somos seres totalmente repugnantes que no tenemos el más minimo interés de qué las cosas cambien, la prueba está en las acciones cotidianas de cada día.

Desde la más insignificanete cosa como lo es tirar una envoltura en la calle hasta el homicidio si quieren, es signo de qué como sociedad no somos más que una manada de animales qué siguen a algún pastor, llamese Dios, Calderón, Alcalde ó Médico brujo. Y mientras sigamos esperando que alguién nos resuelva los problemas y nos convirtamos en un país del primer mundo, lo único que conseguiremos será una patada bien dada en el culo, para rematar con un "Chinga tu madre (Inserte nombre de su presidente favorito)" mientras agitamos el brazo enfurecidos. Así de simple we...

Clavos de olor.