enero 19, 2010

Diálogos Mentales.

Era el cumpleaños de Iván, se le ocurrió festejarse en martes aprovechando qué todos -o al menos la mayoría- aún tenían vacaciones. No tenía planes para el día, de hecho no esperaba nada de el. Sólo le pedía al tiempo qué se fuera más rápido para poderme ir a la cama y no despertar, si era posible hasta dos días después.

Absurdo fué creer qué me perdería de su fiesta después de -creo qué con éste- 3 años invicta. Cuándo me dí cuenta ya era de noche e iba en camino hacia el lugar. El camión; frente a mí, traía unas luces parpadeantes de color azul qué fácil hubiera sido provocarme una epilepsia fulminante, pero en vez de eso sólo me hizo pensar en el "qué pasaría" y la verdad es qué, nunca después de todo aquello lo había analizado tan detenidamente.

Imaginé el nervioso diálogo qué sostendríamos con los suficientes cigarros para tranquilizar las palabras, fué facil deducir tu plática y del hecho de qué por más qué me esforzara, tal vez no sería capaz de encontrar sinceridad en lo qué decías, no después de aquello.
¿Y si me termino la botella de whiskey? -pensaba - De algún lado necesitaba sacar el valor para encontrar la forma de reparar tus, mis, nuestros errores. Aunque sea sólo para encontrar la paz que perdí hace mucho.

El largo camino y la espera de quién formaría parte de un alcoholico martes, sólo me hacia divagar más y más en cuánto al tema, más fácil habría sido planear el crimen perfecto qué encontrarle solución ya no a mi vida, sino a mi interior. Y entre el humo de mi cigarrillo y la gente que pasaba por las calles del centro, tarareaba la canción qué antes había formado parte del paisaje devastado por aquella tormenta. Esta vez, ya no dolía pero seguía tan presente como al principio.

Llegar al lugar y no encontrar a quienes esperabamos ver después de meses ó tal vez años, nos redujo a un círculo tan pequeño qué sólo nos limitamos a tomar nuestras latas de cerveza y comer los doritos qué, fueron robados inconcienteme, no me enteré del suceso hasta que iba en el carro (además no lo entendí, por que no se saben explicar) por tanto se puede decir qué no fuí cómplice ni culpable.

Aunque teníamos una amena platica, mis diálogos mentales aunque no tan fuertes cómo horas atrás seguían teniendo  una batalla, que era lo correcto y que no, es algo que todavía no puedo averiguar o tal vez no me atrevo. No sé si hago bien en retomar el tema aunque sea para mí (y para ustedes) o sea mejor vivir como hasta ahora, haciendolo a un lado. Sé que está ahí, pero al igual que los libros leídos se empieza a empolvar con el tiempo y los recuerdos.

Jamás me terminé la botella de whiskey, no iba a volver a pasar por lo mismo de aquella noche de noviembre dónde tuvimos que tocar con una sola guitarra por problemas técnicos, dónde hubo estupideces de rockstar por parte de otra banda que retrasaron nuestra presentación, dónde te dije por el microfono "te la mamaste" (y qué estoy segura que no me escuchaste) antes de comenzar a tocar Heaven's a lie. Nada de esas sensaciones vividas, iban a volver a presentarse por qué no estaba dispuesta a permitirlo, no otra vez.

Preferí llegar a mi casa con menos de un six de cerveza en mi cuerpo y la botella de whiskey en la bolsa. Eran casi las 3 de la mañana, relativamente temprano en comparación a otras noches. Dormí tranquilamente, supongo que soñé algo agradable por que al despertar estaba de buen humor. Pero todo seguía igual, mis diálogos siguen siendo los mismos al igual que los tuyos hasta qué alguién se atreva a cambiarlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Aclaración y quejas.