Ir al contenido principal

Nada personal.

Desde qué me acuerdo nunca se me ha dado ser sociable, incluso puedo hasta decir que me considero una persona tímida en algunos aspectos. La mayoría de las personas que conosco y a las que frecuento en cierto modo las he conocido no por iniciativa mía, sino por alguna situación en común. Quizá si me pongo a pensar no podría recordar cómo es que llegaron a ser tan cercanos a mí, pero de alguna manera me alegra que asi sea (aunque a veces aparente lo contrario).

Hay ocasiones en las estoy con gente que no conosco por que son amistades de algún amigo, tomando cerveza, fumando un cigarro sea cual sea la razón por la que estemos en el mismo lugar, más nunca soy yo quién inicia la conversación o hace una pregunta estúpida para romper el hielo.
Me encanta escuchar a las personas y a veces por su simple voz a algunas las puedo conocer sin hacer preguntas que realmente salen sobrando.

Hay quienes han entrado a mi "círculo" en los últimos dos años pero si me preguntaran cuántas de ellas han permanecido, les puedo decir con toda la seguridad del mundo que ninguna. A veces -y puedo sonar muy mamona- las personas me aburren y pueden ser muchos los factores que influyan en esta situación. Éstos pueden ser la monotonía de su persona, la exagerada sensibilidad y hasta la falta de huevos para hacer o dejar de hacer algo.

Creo que la razón de qué no tenga una enorme lista de amigos, se debe a que no cualquiera ha podido llegar a tolerar mis cambiantes actitudes y está bien, a veces no me entiendo ni yo. Pero para mí es suficiente tener seguros a 3 ó 4 personas que puedan mentarme la madre 10 veces y luego darme un abrazo. Creo que eso es mejor a estar rodeada de un montón de pendejetes que nada más sirven para ocupar espacio.

Han existido quienes se han tomado la libertad de usar mis gustos para tener algún tema del que hablar conmigo y carajo, no hay nada peor que encontrarse con alguién que quiere caer bien por la fuerza. No es que no soporte a las personas que tienen muchas cosas en común conmigo de hecho varios de mis amigos los tienen, pero cómo plus gozan de una autenticidad cabrona. Puedo ver a More Fernández escuchando a Chicos de Barrio y lejos de parecerme una pendejada de su parte por su gusto no tan chido de música, me hace reír.

La verdad es qué así es ésto conmigo, puedo estar un rato, después ya no y jamás doy una explicación simplemente pasa. No es mamonería, es que en serio... a veces las personas me aburren, no es nada personal.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mañana

Todo fue tan raro. Cuando desperté la cama estaba vacía, había recuerdos por toda la habitación. Las cortinas serpenteaban con las ligeras ráfagas de viento que entraban por mi ventana. Escuchaba claramente el paso de los vehículos, el sonido del ventilador, la radio que solo sintoniza una estación sin ponerse loca. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, no recordaba en que momento me había quedado dormida. La espalda me ardía, el corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su lugar, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Era lunes. Me levanté como pude y me acerqué a la cafetera a servirme una taza, no había nada, lo olvidé anoche. Saqué la bolsa de la alacena y puse a funcionar la máquina. Caminé descalza por toda la casa, sintiendo el frío del suelo, caminaba de un lado a otro sin saber donde detenerme ¿detenerme para qué? Nunca lo supe. Entré en la regadera y abrí la llave del agua fría, me caló todos los hues…

Pequeña libreta roja.

Algún día voy a escribir nuestra historia, para que sepan que la vida es lo mejor que nos puede pasar. 28 de agosto de 2015.
Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

Hoy es el último día que te escribo. Hoy me despido de ti. Hoy dejo de ser la mujer que más te ama para convertirme en la que más te amó. Te escribí esto en el cuaderno que me regalaste y que por años ha guardado todo eso que siento por ti. Lo he escrito ahí para que cuando tenga ganas de buscarte, pueda abrirlo en la página correcta y detenerme antes de cometer una locura.
Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…