Ir al contenido principal

Un post bien marica.

Éste blog está llegando al punto que no quería, pero que le vamos a hacer las cosas cada vez se ponen más pinche complicadas y al final ni ganas de postear algo más o menos decente. La verdad es qué en definitiva no hay mucho que escribir, puesto que no encuentro esa chispa para quejarme de todo como suelo hacerlo e inventar malestares no es en absoluto lo mío.
De éstos días para acá no se exactamente que me está pasando que con facilidad me harto de las personas de siempre y de sus comportamientos, espero no estar madurando por que tendré muchos problemas. Quién sabe a cuántas más he sacado de mi vida de la misma forma en la que entraron y si me pongo a contarlas con los dedos, me van a faltar y no es que las haya eliminado de mi MSN y de mi círculo social por mamona, sino por qué más bien nunca tuvieron tal lugar... Bueno, si fué por mamona.
Creo que ésta vida que empezé a llevar desde el 2 de Octubre de 2008 ya me hartó, no es tan fashion cómo creía y miren que me costó trabajo adaptarme a no hacer cosas de provecho ni para mí ni para los míos. Tengo la propuesta de entrar ya formalmente en una banda que en un principio fué de las mejores que esta ciudad vió crecer y desarrollarse. Obviamente me siento muy afortunada de que ellos hayan pensado en mí para que fuera la última pieza de su alineación. Tengo también la oportunidad de ahora sí, entrarle a algo que en verdad me gusta fuera de todo ámbito musical y con el único objetivo de ser la mejor en esa nueva etapa de mi vida. Con lo cual no significa que dejaré de joder gente.
Éstos días que me ha invadido la rareza de las ideas, me han servido mucho, he sentido muy mías las pocas cosas y personas que en verdad valoro como lo merecen y yo creo que sin ese apoyo que me demostraron desde esa fecha, no hubiera podido lograr todo ésto que ahora tengo en puerta y que básicamente cambiará toda la perspectiva de mis planes a futuro.
Recuerdo que alguién alguna vez, cuándo estaba a punto de terminar la preparatoria me dijo que nosotros mismos somos el arquitecto de nuestra propia vida y es cierto, no todo esta predestinado y sólo hay que esperar a que pase, más bien tenemos que crear buenos cimientos para que cuándo eso llegué no nos caiga encima. Espero no estar sonando a Carlos Cuahutemoc Sánchez o me voy a volar la cabeza antes de cumplir mis objetivos, aún me pregunto si mucha gente habrá ido a verlo el pasado fin de semana...uy.
En fin, ahora no se como terminar el post sin verme tan marica pero es qué, así están las cosas jovencitos y uno tiene que crecer y hacerse responsable. Qué bueno que no fuí hombre, por qué seguramente si embarazara a una vieja iría corriendo a contarselo a mi mamá para que me diera dinero y pelarme a Juárez achingá!.
Pero por ahora y gracias a Dio que no puedo embarazar a nadie, me voy a vagar por lo menos lo último que me queda de tiempo muerto y a fumarme todos los cigarros que me quedan, ash si no estuvieran tan caros y si no fumara TANTO, segurito no pasaría por éstas crisis.




Comentarios

  1. Hola me gusto como escribes...yo soy malo redactando ojala puedas psarte por mi blog, yo tambien quiero ir al wacken pero ni modo.... a y a mi me toco leer como 3 libros de cuautemoc sanchez... todavia no me recupero.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Aclaración y quejas.

Entradas populares de este blog

Una mañana

Todo fue tan raro. Cuando desperté la cama estaba vacía, había recuerdos por toda la habitación. Las cortinas serpenteaban con las ligeras ráfagas de viento que entraban por mi ventana. Escuchaba claramente el paso de los vehículos, el sonido del ventilador, la radio que solo sintoniza una estación sin ponerse loca. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, no recordaba en que momento me había quedado dormida. La espalda me ardía, el corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su lugar, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Era lunes. Me levanté como pude y me acerqué a la cafetera a servirme una taza, no había nada, lo olvidé anoche. Saqué la bolsa de la alacena y puse a funcionar la máquina. Caminé descalza por toda la casa, sintiendo el frío del suelo, caminaba de un lado a otro sin saber donde detenerme ¿detenerme para qué? Nunca lo supe. Entré en la regadera y abrí la llave del agua fría, me caló todos los hues…

Pequeña libreta roja.

Algún día voy a escribir nuestra historia, para que sepan que la vida es lo mejor que nos puede pasar. 28 de agosto de 2015.
Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

Hoy es el último día que te escribo. Hoy me despido de ti. Hoy dejo de ser la mujer que más te ama para convertirme en la que más te amó. Te escribí esto en el cuaderno que me regalaste y que por años ha guardado todo eso que siento por ti. Lo he escrito ahí para que cuando tenga ganas de buscarte, pueda abrirlo en la página correcta y detenerme antes de cometer una locura.
Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…