mayo 16, 2009

Éstos jovenes.

Saben chicos, me encanta jugar billar, no soy muy buena pero me defiendo dentro de lo que cabe y para mí no hay mejor cosa que ir a ese billar tan especial y bonito que me vió crecer, ahí aprendí a jugar y ahí también, me puse ebria una vez. En ese billar me han pasado cosas agradables, no tengo queja de él y por eso le he sido fiel y así será hasta el día de mi muerte.
Han cambiado muchas cosas ahi, como por ejemplo la rana leyendo el periodico mientras defecaba, esa rana era la onda. Las mesas han sido tapizadas para un mejor servicio, los cigarrillos sueltos ya cuestan $3.00 y por supuesto, falleció la promoción de la "Hora feliz" motivo por el cual me puse ebria una vez.

Una de las cosas que más me gusto, fué que ya no dejaran entrar a los pubertos preparatorianos que infestaban con su presencia inútil todo el billar, de por si el lugar es pequeño y llegan 15 cabrones a rentar UNA sola mesa de billar y de los 15 cabrones sólo 4 juegan, esas son mamadas.
Por circunstancias que se encontraban fuera de mi poder, el otro día terminé con mi primo en un billar el cual tiene mesas "Elite" bien cool, la idea no era jugar billar si no más bien consumir los más grandes niveles de cerveza, jamás alcanzados por el hombre. Pero somos unos pecadores que arderan en el infierno y no pudimos resistirnos a ese tapiz azul con bordado, a sus estructuras de aluminio y al brillo deslumbrante que tenían las bolas. Todo era perfecto, teníamos cervezas, camel, billar y todos los servicios que uno puede desear para nosotros solitos. Hasta que el sueño terminó.

Dramatización:
(A partir del minuto 2:35)



Eso exactamente fué lo que nos pasó aunque aquí a diferencia de un grupo de anchoas hambriento, era un grupo de escolares queriendo sentirse grandes y a fume y fume y a cante y cante rolas de Panda (sucks) al no poderlo soportar me vi obligada a huir del lugar y me prometí a mi misma que nunca jamás volveré a lugares así, siendo la 1 de la tarde. Odio las grandes masas de gente, en verdad las odio.

3 comentarios:

  1. Confieso que yo fui uno de esos preparatorianos, snif.

    Pero ya me reivindiqué: ahora pisteo en casa, a puertas cerradas, con testigos de confianza y sin hacerla de pedo con nadie, soy feliz.


    Besos.

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  2. alguna vez fui a un bicho a solo estorbar, no piste nada, no jugué en lo absoluto, no conocía a nadie solo a la vieja que esta perreando ,creo que terminé pagando la mitad de la cuenta y un wey vomito dentro del auto recien salido de la agencia.

    Nunca mas volveré a un billar en mi putrefacta vida. I swear of god

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  3. Adoro el sondio que asen las pesas al cer al suelo. Soy un asco jugando billar, lo curioso es que juego mejor cuando estoy pedo, me aviento mejores sapos.

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Aclaración y quejas.