abril 20, 2009

Tiempo de espera.

Ya hice todo tipo de rituales para que las ideas sobre lo que quiero escribir fluyan y dejen de ser solo palabras sin sentido en mi cabeza. Llega un momento en el que siento que toda esta vorágine de pensamientos se reducen a algo que probablemente no tenga muchas opciones para solucionarse.
Las culpas no existen, pero el arrepentimiento es muy grande, los hubieras no sirven de nada e incluso tendría el mismo resultado un sí o un no.
Hay gente que prefiere ver la verdad a su manera para que ésta no sea tan cruda, hay también quienes prefieren sentirse derrotados algunos minutos pero ver las cosas tal y como son, a éstas últimas personas las respeto.
Hoy y despues de haber tenido tiempo suficiente para asimilar la situación, creo firmemente en que lo que hice fué correcto, me precipité al juzgar a quién no conosco pero las cosas estaban muy claras desde antes de platicarlo. Las dudas te atacaron y en tu intento por rescatar un poco del ego que te quedaba, me declaraste culpable por que nadie ni nada se te puede negar a tí.
Te traicioné en un intento desesperado por cuidarte y a pesar de ver las cosas como son, te negaste a creer, no hay mucho que hacer en una situación así. Y ahora, sólo nos queda esperar a que llegue la hora en que todo ésto se quede atrás, que lo veamos como el gran error que cometimos, pero que nunca volvera a pasar.

Mientras tanto, trata de ser felíz. Aquí estaré hasta el fin.

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