marzo 17, 2009

Tu recuerdo me bastará.

"¿De que sirve una fotografía tuya?, si siempre que la miro me hace sentir triste. ¿Para qué sirve un recuerdo de algo que una vez tuvimos? si todo lo que hace, es hacerme sentir mal. Ojalá pudiera romperla, pero nunca tengo el valor. Ojalá pudiera arrojarla al fuego, ojalá pudiera. Pero si dijera que lo haría sería un mentiroso. ¿Para que sirve una foto de una muñequita? cuando un simple vistazo basta para hacerme sentir apagado. Esperé perderla, pero la cuido tan bien. Ojalá desapareciera, digo ojalá por que luego saboreo que está aquí."

(Depeche mode - A photograph of you).



Todo ya pasaba normal, sin ningún tipo de problemas... todo era ya como lo había planeado, por primera vez algo me salía bien. La televisión estaba encendedida y lo único que había era éstatica. Ahí estaba viendo por la ventana el pasar de los automóviles, vivo en una calle concurrida y con frecuencia hay muchos carros transitando a las 4 de la mañana, la mayoría de ellos taxistas y otros cuantos chicos que vienen de alguna fiesta, para seguirle en otra. A veces me preguntaba como lograban vivir sin preocupación alguna, yo no podía... llegué a creer en que la palabra "vivir" no era más que eso, una simple palabra sin un profundo significado.

Ésta noche, el frío era mas intenso qué de costumbre lo cual me hacía recordar que el invierno no me gusta, por que es la epoca en que la gente se une más con quienes ama, las fiestas decembrinas abarrotadas de buenos deseos, lo niños jugueteando con sus hermanos y primos, mientras que los mayores brindaban con champagne o cognac, platicando de los planes que tenían para el año entrante y de lo felices que estaban por que alguna de las mujeres de la familia estaba esperando un bebé. Pero yo no estaba ahí, la única compañía que tenía, si es que así se le puede llamar, es una vieja rata que en ocasiones sale de su ratonera para buscar comida en mi departamento, pocas veces logra conseguir algo.

Suelo pensar muchas veces en mi pasado, por que es lo único bueno que me queda. Entre tantos recuerdos se encuentra ella, el amor de mi vida. La mujer más hermosa que pude haber conocido, en verdad la amaba. La recuerdo claramente
, tenía unos ojos hermosos y grandes, podía hundirme en lo profundo de su mirada, su piel era suave y blanca, amaba su voz y la forma en que me hablaba, cada segundo a su lado era el mas hermoso de mi existencia, el simple hecho de saberla cerca me hacía feliz. En verdad era amor, pero yo sabía que todo terminaría mal.

Una noche, lo recuerdo perfectamente era sabado y las estrellas casi no se veían, parecía que estaba a punto de llover, iba caminando por el centro y lo único que quería era detenerme en algún lugar y beber unas cuantas cervezas antes de ir a casa, entre al lugar y no era gran cosa, había estado en lugares peores, de esos en donde puedes encontrar cadaveres encima de las mesas de billar. El hombre que me atendió, era enorme y de una voz ensordecedora además olía bastante feo, le pedí una cerveza y unos cigarrillos. Me preguntó que que hacía yo en un lugar de esa clase si no me veía tan jodido, le respondí que lo único que necesitaba eran unas cervezas, no importaba donde las consumiera.

Pasaban las horas y aún no podía terminar mi primer trago, mi mundo se reducía a pensar en ella y cuando no estaba conmigo, verdaderamente me sentía solo. Seguía en la barra, haciendo figuritas con la servilleta y viendo como mi cigarrillo se consumía solo, en un instante mi trance se vió destruido con una ola de carcajadas y gritos, era una pareja que entraba feliz al lugar. Abrazados y viendose con una gran adoración, sonrientes, felices. Que hace una pareja así en un lugar como éste me preguntaba mientras ellos se acercaban más a la barra, donde yo estaba.
A medida que se aproximaban, senti como las piernas comenzaban a temblarme, como un frío inexplicable inhundaba mi cuerpo, cómo todos mis frágiles sueños se hacían pedazos.

Era ella, el amor de mi vida, la más perfecta persona que había conocido, feliz con otro. Pasó a un lado mío y con un movimiento discreto me tocó el brazo, yo no pude ni reaccionar a eso, pensé en que seguramente querrías que te siguiera con la mirada cosa que no hice, para que.
Comenzé a beber como nunca en mi vida, una tras otra ya no sabía que hacer o como actuar y sin pensarlo salí del lugar, cuando llegué a mi casa pensé en que Dios seguramente debía odiarme tanto como para evitar que en mi estado, no haya cometido una locura despues de presenciar una comedia triste, en la que yo era el protagonista principal y en donde los finales felices solo existen en los cuentos de hadas.

Al día siguiente y despues de la más tormentosa noche de mi vida, revisé mi celular, varias llamadas perdidas y unos cuantos mensajes. Había uno en especial, decía cuán importante era para ella y lo mucho que me quería. Una irónica risa salió de mi boca y las lágrimas volvieron a recorrer mi cara, empezé a marcar un número esperando una pronta respuesta que afortunadamente obtuve:

- Bueno?

-¿En verdad te importo tanto como dices? por que yo pienso lo contrario, bueno no lo pienso más bien lo sé.
(No la deje hablar...)

- Sabes, ayer quería decirte tantas cosas, pero no lo creí necesario para qué. Pero para mí era importante
pero bueno algunas cosas no siempre son así y no se puede hacer nada contra ello. Y ya es todo, me quedo solo con todo lo bueno que pasamos, y a diferencia de tí, tu si me importas y quiero tu felicidad. Pero como también quiero la mía lo más sano que puedo hacer es olvidarme de tí y espero que tu hagas lo mismo conmigo.

Colgué.


A partir de ese día todo en mi cambió, no era el mismo. Traté de buscar ayuda y no encontré la suficiente, me volví una persona triste y sin aspiraciones, todo lo que hacía, lo hacía pensando en ella, era mi musa. Me olvidé de mis amigos, principalmente me olvidé de mí. Comenzé a enfermarme seguido, dejé de dormir. Ya no era un ser humano como otros, era como algo que sabian que estaba ahí. Juré por todos los dioses que existan, olvidar. Lo intenté y aún no lo logro, me deshice de todo lo que me recordara a tí, pero no supe como destruir algo tan significativo. Y ahi está en el mismo lugar, la llavé que abrió la puerta para esta experiencia, la conservo dentro de una botella... pero sólo el tiempo dirá la verdad si todo ésto ha sido en vano.






Nota: Es sólo un cuento.

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