diciembre 04, 2008

Y qué siempre si me voy.

Y sigo con mi enfermedad, odio estar enferma y más cuando hay tantas cosas por hacer.
Ya es diciembre, es hora de ir comprando regalitos y adornos y cosas así.
Cuando cumplí 18 años pensé que a partir de ahí yo sería libre y mis padres no mandarían sobre mí y que podría hacer lo que yo quisiera, pero siempre era lo mismo: Así tengas 40 años, mientras vivas en mi casa harás lo que yo diga.
Así que como yo seguía viviendo con mis padres, tenía que acatar las reglas... a mi manera pero lo hacía, nunca me han limitado en nada así que eso de "Mamá voy a quedarme en casa de... me dejas salir?" ¡nunca lo decía! yo era más bien de: Mamá voy a hacer desmadre con mis amigos no me esperes. Vamos, no puedo recordar cuando fué la última vez que le pedí permiso a mi mamá para ir a una "peda". Los últimos 2 años los viví felíz haciendo lo que yo quería, y siempre pensé que me iría de casa a los 23 despues de terminar la carrera y eso de persona responsable.
Pero las cosas han cambiado, no he terminado la carrera, no soy la persona más responsable pero algo bueno ha de salir y en vísperas de cumplir mis 21 años ya estoy buscando casa en otra ciudad.
Así que como regalo de navidad, le voy a pedir a Santa Claus una sala de esquina, color negro, minimalista y con cojines rojos y blancos. Lo demás que sea necesario yo lo compro, por ejemplo una licuadora, una vajilla y cubiertos.

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