noviembre 18, 2008

A quién corresponda.

Hola, vamos a dar un paseo, ¿me acompañas?... Han pasado muchos días, ¿recuerdas cuando fué la última vez?, yo tampoco. Tenía tiempo de no verte, de saberte lejos y por varios días atormentaste mi cabeza con tu imagen.
No tienes idea de como duele todo esto, las horas pasan tan despacio y no saben a nada. Hay ocasiones en que la soledad rodea mi mundo y a veces no se qué hacer. También suelo sentir miedo, pero aún hay algo peor. Hay un sentimiento que oprime fuertemente mi pecho... quema, no tengo idea de que sea, pero cuando estaba cerca de tí, se sentía muy bien.
Hace poco me dí cuenta de que existía, es algo difícil de describir, es algo que no pensé que podría pasarme a mí. Sabes, hace mucho escribí algo y sin que te dieras cuenta llegó a tí, no sé si te gustó pero sé que muy en el fondo, algo te decía que era tuyo.
Nunca me he arrepentido de nada, sabes el arrepentimiento no es un opción y contigo no sería la primera vez, al contrario. Sin darte cuenta, le devolviste la luz a algo que por mucho tiempo permaneció a oscuras y redescubrió el sentido de su vida.
Al principio me daba miedo todo esto, vamos para que voy a mentirte, en estos momentos aún lo siento, pero no a lo que pueda pasar, sino miedo de arruinar las cosas.
Espera, quedate un poco más, aun no termino de hablar... disculpa que sea tan insistente, pero no quiero guardarme las cosas y pensar en el "hubiera".
He pasado noches enteras dedicandole mi vida a algo que sólo podrá existir en sueños y quizá en las páginas de algún cuaderno con dedicatoria opcional.
Sinceramente podría decirte lo que miles de personas han hecho en el transcurso de tu vida, ¿pero para que serviría decirte lo mismo?, quizá sólo para elevar tu ego. Que pensando bien las cosas es lo que más me gusta de tí y esa seguridad que te caracteriza e hipnotiza a cualquier mortal.
Sabes, no tengo ningún problema en ser solo una sombra, siempre lo he sido. Cuando estoy contigo, por muy minimo que sea el tiempo, es tan sagrado para mí, como Dios lo es para los religiosos. Cada segundo que pasaba a tu lado, era el más felíz de mí vida, por lo menos en esos momentos sentía que eras para mí, aunque luego te fueras y me dejarás sola de nuevo. Sin dudarlo me encantaría volver a vivir esos momentos, no importa el dolor o la soledad que pueda ser experimentada.
Por ese hermoso sentimiento que me has hecho sentir, sólo puedo decirte que te devuelvo tu vida, sólo tu sabes que hacer con ella. Sabes... duele mucho estar diciendo esto, es como la despedida de todo. Pero es cierto lo que te digo, no puedo ser egoísta y pensar sólo en mí, yo no soy así. Tú estas primero que todo, te convertiste no sólo en mi vida y en mi mundo, en los acordes de mi música estabas tú, en cada palabra escrita, en cada sensación de felicidad, todo era por tí. Por eso no me queda más que esperar que seas felíz donde quiera que estes, por que tu felicidad es la mía, aunque para que mentir, me gustaría ser la causa de esa felicidad, pero no todo puede ser perfecto. Ahora lo único que me queda por hacer es volver a hacer las cosas que me gustan, hacerlas pensando en tí como siempre, pero en silencio, a partir de hoy no volverás a saber nada de lo que siento, pero ésto es por tí, únicamente por tí.

1 comentario:

  1. Vaya, cientos de palabras se agrupan en mi mente dispuestas a salir expresadas por mis dedos, pero no sé realmente que opinar, no creo que sea suficiente.

    Anteriormente te he estado leyendo, me he reído con algunos de tus escritos y sin más me he vuelto seguidora de tu blog, me gusta, tiene un aire de ironía cargada con lo que tú puedes representar emocionalmente. O quizá, es sólo una fantasía más de las palabras, de tu imaginación que a decir verdad ha terminado por engañarme.

    En especial, esta carta, me ha gustado y después de varios días me he dignado a dejarte un comentario.

    Bien hecho, eres una gran escritora, muchas gracias por compartir esto con otros.

    Un beso.

    Cordialmente yo, tu lectora.

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