noviembre 24, 2008

Del por qué Dios y yo no nos llevamos bien.

Pero que domingo tan intenso tuve, no me morí por que Diosito se niega a recibirme en sus dominios y el Diablo no quiere lidiar con alguién como yo, pa' mi que soy inmortal, casi casi como Higlander (¿alguién se acuerda?).
Y hablando de divinidades hace rato estaba pensando en como demonios surgió mi odio por Dios, bueno odio meramente no, simplemente se me hace cruel que haya alguién que nos quiera castigar por que mentinos, por que sin querer pisamos una planta o bien por aventarle piedras a las tortolitas. Cuando yo era más joven y más bella y mi vida era menos miserable, yo era bien buena gente y seguramente de seguir así me habría ido al cielo, es más el Vaticano se hubiera tomado la molestia de volverme santa y ahorita; ustes creyentes estarían alabandome por la serie de milagros que les hubiera hecho. Bueno, pero eso ya no importa ahora, les decía yo era bien buena onda incluso tuve que mentir para que me dejaran participar en la "pascua juvenil", tendría yo cómo 12 miserables años, pero como yo ya "era grande" no quería estar en la "pascua infantil" rodeada de chiquillos del demonio corriendo por todo el patio de la iglesia, así que me armé de valor y fui a inscribirme, les dije que tenía 15 años (no mames que pinchi grande) y que yo quería participar y eso, la srita. que estaba ahi inscribiendo a los jovenes me vió con cara de: Tú no tienes nada que hacer aqui, pero para que veas que soy buena onda, aqui tienes tu gaffette. Ese fué el día mas feliz de mi vida, estaba yo rodeada de puro jovensuelo guapo y que desde la perspectiva de una puberta de 12 años, lo más nice del mundo era estar con chicos de 16 o 17 eso te hacía superior a las que no tenían ese privilegio.
Pues bien la pascua empezó y yo me moría de la emoción, el domingo despues de misa (Por que yo iba a misaaa!!!) estabamos en el patio de la iglesia formados en circulo y cantando y gritando y alabando al divino con todo el feeling del mundo, yo me aprendí las canciones rápidamente por que así aseguraría mi lugar en el cielo, pero no sabía lo que me esperaba a partir del día lunes.
El infierno comenzó, lunes, martes y miercoles enclaustrada en el edificio aledaño a la iglesia por casi 6 horas, oyendo de como Dios conquistó marte, como eliminó a los leprosos, como el heavy metal es pura y magnifica creación del demonio y de cómo todos nosotros acompañariamos a Lucifer si no nos arrepentíamos de nuestros pecados.
Para no "aburrirnos" llegaba el grupo de animación de la pascua que para todos los plebeyos, ciervos del señor era la ostia tío. El grupo de animación estaba formado por los tipos mas buenos y las chicas más bonitas de toda la pascua, eran los populares y todos querían ser amigos de ellos. Incluso tenían su club de fans, maldita sea.
Así trascurrieron los primeros 3 días platicas, animación, platicas, animación, platicas, platicas, obras de caridad (Que más bien nos obligaban...) y descanso, 5 minutos pero ya era algo.
Pero todo eso no era nada comparado con lo que me esperaba, el jueves nos citaron a las 9 de la mañana y yo pensé que todo el rock sería a temprana hora y para las 3 de la tarde ya estaría en mi casa jugando Nintendo 64, lamentablemente no fue así, estuve encerrada 12 horas, 12 malditas horas de platicas, animación, platicas, animación, confesiones, platicas, platicas, receso, platicas, platicas, platicas, animación, es mas hasta fueron los de alcance victoria para contarnos de sus desgracias y uno de esos vatos locos sólo se la pasaba diciendo "más que nada" era muy gracioso, despues decidí dormirme un rato.
Viernes y sabado no hubo animación sólo platicas aburridas y creo que salimos a la calle a gritar que Cristo había muerto mientras cargabamos antorchas y tridentes como si quisieramos linchar a alguién a y con nuestras camisetas de la pascua que nos las vendieron bien pinchis caras pero estaban bien bonitas, de no ser por que tiene la imagen de Jesus Christ aún me la pondría, la conservo solo para acordarme de que no debo volver a visitar esos lugares.
El sabado en la noche hicimos una fogata en un cerro que estaba cerca de la iglesia, y al rededor del fuego cantabamos y bailabamos como si le pidieramos a Tlaloc un poco de lluvia, ese día salimos a las pinchis 12 de la noche, pero ya era mas cotorreo que Diosito y la virgen así que de eso no me quejo.
Y a partir de ahi y de todo el martirio que pasé por culpa de Dios, no he vuelto a poner un pie en la Iglesia, bueno sí, una vez que perdí una apuesta y me obligaron a entrar y a ponerme de frente a un cristo mientras las señoras que se dan golpes de pecho por todo, me veían horrorizadas como si yo fuera el Diablo y el apocalípsis estuviera a punto de empezar y como no aguanté la risa que me provocaban salí corriendo sin arrepentirme de mis pecados.
Por eso yo digo que a partir de ese día, el altísimo se ha esforzado en hacer miserable mi vida y la de muchos creo yo.
Sí algún día hace que me saque la lotería me cae de a madre que me vuelvo católica y no vuelvo a faltar a la iglesia, nunca más.

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