Ir al contenido principal

Cancelas o te cancelo.

Haber ahora como le hago, toda ésta semana me olvidé de las "obligaciones" que tenía, para ocuparme de mis asuntos de "importancia" y ahora todo está de cabeza.
El 29 es la presentación oficial de DTM (Suena como la gran cosa... pero se que será una porquería, no por nosotros si no por factores alternos) y no estoy lista, yo-no-estoy-lista. me queda una semana todavía, pero creo que viene llena de compromisos y compromisos y compromisos los cuales, creo que de alguna forma no podré cancelar y hablando de cancelaciones, el día 29 yo me iba a ir a Monterrey al cumpleaños de una persona que he visto cómo dos veces en mi vida y solo le he dicho "Hola" "Jajaja" "Jijiji" "Adiós" y ahora no iré, lo cual me meterá en serios problemas, ya parece que escucho los reclamos.
También tenía programada una boda en Puebla para el 6 de diciembre, iba a ir de acompañante y lo cancelé por que hasta donde yo sabía la presentación se había aplazado para el 6 y ayer se me informó que siempre no que regresa a la fecha establecida osea 29, maldita sea ni a un lado ni a otro. Son motivos suficientes para estresarme, hasta me siento enferma y con fiebre.
Y por si fuera poco no he dormido absolutamente nada, yo creo que en toda la semana solo dormí como 8 o 9 horas, maldita cafeína pero sé que no podría vivir sin ella, con eso de que ya hace frío el consumo de café aumenta y con ello mi falta de sueño, con un estilo de vida como el que llevo voy a morir antes de convertirme en una pasita, qué felicidad.
Bueno ya.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mañana

Todo fue tan raro. Cuando desperté la cama estaba vacía, había recuerdos por toda la habitación. Las cortinas serpenteaban con las ligeras ráfagas de viento que entraban por mi ventana. Escuchaba claramente el paso de los vehículos, el sonido del ventilador, la radio que solo sintoniza una estación sin ponerse loca. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, no recordaba en que momento me había quedado dormida. La espalda me ardía, el corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su lugar, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Era lunes. Me levanté como pude y me acerqué a la cafetera a servirme una taza, no había nada, lo olvidé anoche. Saqué la bolsa de la alacena y puse a funcionar la máquina. Caminé descalza por toda la casa, sintiendo el frío del suelo, caminaba de un lado a otro sin saber donde detenerme ¿detenerme para qué? Nunca lo supe. Entré en la regadera y abrí la llave del agua fría, me caló todos los hues…

Pequeña libreta roja.

Algún día voy a escribir nuestra historia, para que sepan que la vida es lo mejor que nos puede pasar. 28 de agosto de 2015.
Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

Hoy es el último día que te escribo. Hoy me despido de ti. Hoy dejo de ser la mujer que más te ama para convertirme en la que más te amó. Te escribí esto en el cuaderno que me regalaste y que por años ha guardado todo eso que siento por ti. Lo he escrito ahí para que cuando tenga ganas de buscarte, pueda abrirlo en la página correcta y detenerme antes de cometer una locura.
Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…