octubre 18, 2008

Día 2: Reencuentro

... Pero con un solo objetivo...

Me encontraba caminando por las transitadas calles de la ciudad, la oscuridad iba callendo conforme aumentaba mi paso, me encontraba sin destino alguno, solo caminaba, pensaba e imaginaba en lo mucho que me había perdido de la vida, en las cosas que realmente podían llegar a valer la pena, veía a las parejas felicez tomadas de la mano, sonriendo sinceramente, cuando de mí, solo salían gestos hipócritas, y palabras felices disfrazadas de dolor y amargura.

Conforme iba callendo la noche, cada vez más me alejaba del que alguna vez creí mi hogar y que ahora se había convertido en mi enorme cárcel, no tenía intenciones de volver en ese momento y no sabría hasta cuando lo haría. Tenía sed de libertad, de aquella libertad que en algun momento me embriagó y fué entonces cuando recorde aquella sensación que me había hecho tanto bien.

En donde habían quedado esos momentos en los que a cada segundo me perdía en tu profunda mirada, donde tu risa inhundaba con felicidad mi vida, donde el simple hecho de verte a lo lejos me provocaba una paz tan hermosa, donde quedó todo eso? en que momento me deshice de ellos?... Mientras recordaba las lágrimas empezaron a salir, caminaba con la cabeza baja y podía ver como cada una de ellas se estrellaba estrepitosamente en el suelo, hasta que alguién me saco de mis amargos pensamientos.

Ahí estabas tu, ese inconfundible aroma que durante mucho tiempo quedo impregnado en mi ropa, con tu hermosa sonrisa y ese brillo descomunal que caracteriza tus lindos ojos llenos de vida, despues de mucho tiempo, por fin te tenía nuevamente frente a mí, y sentí unas ganas de abrazarte, de besarte y de decirte lo mucho que te quería, te quiero y que lo iba a seguir haciendo hasta el final de mis días, pero sería un acto completamente egoísta, puesto que desde que salí de tu vida, pudiste ser feliz con alguién que en verdad te merecía no con alguién como yo, que te cambio por sus sueños más absurdos e infantiles y por un poco de alcohol.

Sin necesidad de decirte como me sentía pudiste adivinarlo y me abrazaste, me abrazaste como solías hacerlo cuando estabas conmigo, y nuevamente despues de mucho tiempo me sentí protegida...

Pero no pude seguir resguardada en ese hermoso abrazo, no podía, mi amargura no permitía que yo fuera feliz y de nueva cuenta me alejé, deje todo lo bello atrás, por qué ese no era mi destino, mi destino era seguir hasta encontrar el motivo de todo este dolor, de esta pena, de todo...

Es tiempo de seguir, y no de quedarme en el pasado, le dije adiós a mi único amor, necesito la libertad que un día me ayudo a vivir...

Y voy en busca de ella...

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