Ir al contenido principal

Día 2: Reencuentro

... Pero con un solo objetivo...

Me encontraba caminando por las transitadas calles de la ciudad, la oscuridad iba callendo conforme aumentaba mi paso, me encontraba sin destino alguno, solo caminaba, pensaba e imaginaba en lo mucho que me había perdido de la vida, en las cosas que realmente podían llegar a valer la pena, veía a las parejas felicez tomadas de la mano, sonriendo sinceramente, cuando de mí, solo salían gestos hipócritas, y palabras felices disfrazadas de dolor y amargura.

Conforme iba callendo la noche, cada vez más me alejaba del que alguna vez creí mi hogar y que ahora se había convertido en mi enorme cárcel, no tenía intenciones de volver en ese momento y no sabría hasta cuando lo haría. Tenía sed de libertad, de aquella libertad que en algun momento me embriagó y fué entonces cuando recorde aquella sensación que me había hecho tanto bien.

En donde habían quedado esos momentos en los que a cada segundo me perdía en tu profunda mirada, donde tu risa inhundaba con felicidad mi vida, donde el simple hecho de verte a lo lejos me provocaba una paz tan hermosa, donde quedó todo eso? en que momento me deshice de ellos?... Mientras recordaba las lágrimas empezaron a salir, caminaba con la cabeza baja y podía ver como cada una de ellas se estrellaba estrepitosamente en el suelo, hasta que alguién me saco de mis amargos pensamientos.

Ahí estabas tu, ese inconfundible aroma que durante mucho tiempo quedo impregnado en mi ropa, con tu hermosa sonrisa y ese brillo descomunal que caracteriza tus lindos ojos llenos de vida, despues de mucho tiempo, por fin te tenía nuevamente frente a mí, y sentí unas ganas de abrazarte, de besarte y de decirte lo mucho que te quería, te quiero y que lo iba a seguir haciendo hasta el final de mis días, pero sería un acto completamente egoísta, puesto que desde que salí de tu vida, pudiste ser feliz con alguién que en verdad te merecía no con alguién como yo, que te cambio por sus sueños más absurdos e infantiles y por un poco de alcohol.

Sin necesidad de decirte como me sentía pudiste adivinarlo y me abrazaste, me abrazaste como solías hacerlo cuando estabas conmigo, y nuevamente despues de mucho tiempo me sentí protegida...

Pero no pude seguir resguardada en ese hermoso abrazo, no podía, mi amargura no permitía que yo fuera feliz y de nueva cuenta me alejé, deje todo lo bello atrás, por qué ese no era mi destino, mi destino era seguir hasta encontrar el motivo de todo este dolor, de esta pena, de todo...

Es tiempo de seguir, y no de quedarme en el pasado, le dije adiós a mi único amor, necesito la libertad que un día me ayudo a vivir...

Y voy en busca de ella...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mañana

Todo fue tan raro. Cuando desperté la cama estaba vacía, había recuerdos por toda la habitación. Las cortinas serpenteaban con las ligeras ráfagas de viento que entraban por mi ventana. Escuchaba claramente el paso de los vehículos, el sonido del ventilador, la radio que solo sintoniza una estación sin ponerse loca. Tenía los ojos rojos de tanto llorar, no recordaba en que momento me había quedado dormida. La espalda me ardía, el corazón latía con fuerza, como si se fuera a salir de su lugar, la alarma de mi teléfono celular comenzó a sonar, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana. Era lunes. Me levanté como pude y me acerqué a la cafetera a servirme una taza, no había nada, lo olvidé anoche. Saqué la bolsa de la alacena y puse a funcionar la máquina. Caminé descalza por toda la casa, sintiendo el frío del suelo, caminaba de un lado a otro sin saber donde detenerme ¿detenerme para qué? Nunca lo supe. Entré en la regadera y abrí la llave del agua fría, me caló todos los hues…

Pequeña libreta roja.

Algún día voy a escribir nuestra historia, para que sepan que la vida es lo mejor que nos puede pasar. 28 de agosto de 2015.
Le escribí aquello hace un par de años en una libreta roja, que ahora tengo de vuelta, le escribí porque estaba por salir de viaje a Orlando, era la primera vez que viajaba completamente sola y estaba aterrada, le habían contado un montón de cosas acerca del aeropuerto de Dallas y de cómo tenía que moverse a la velocidad de los chitas antes de que los montones de orientales, desembocaran en ese lugar cómo un cardumen de atún. Aquella libreta me la regaló una de mis mejores amigas en una ida a un café que con el tiempo dejó de existir, siempre me ha gustado que me regalen libretas, aunque casi siempre termino por abandonarlas un tiempo. Me pareció una idea escribirle algo y que se lo llevara, la libreta es pequeña, no le iba ocupar mucho espacio. Siempre he sido pésima para elegir obsequios, pero me pareció la mejor idea del mundo que la llevara. Me gustaba la idea…

Mañana.

Hoy es el último día que te escribo. Hoy me despido de ti. Hoy dejo de ser la mujer que más te ama para convertirme en la que más te amó. Te escribí esto en el cuaderno que me regalaste y que por años ha guardado todo eso que siento por ti. Lo he escrito ahí para que cuando tenga ganas de buscarte, pueda abrirlo en la página correcta y detenerme antes de cometer una locura.
Te escribo porque es la única forma que tengo para no romperme, porque ganas de llamarte no me han faltado y caigo en cuenta de que si llegaras a contestar, no sé qué te diría. No sabría de que hablar. No sabría que hacer. Ya sabes que para mí siempre ha sido mejor escribir.
Ése cuaderno no sólo guarda algunas formas de lo que ha sido mi amor por ti, también guarda la última rosa que me regalaste y que con el paso de los meses se ha ido secando. Así como se fue secando tu amor por mí.
Te escribo como nunca me sentí capaz de hacerlo: Con tristeza, enojo, con ganas de llorar. Pero me aguanto porque ya no queda de ot…